Barcelona y Andorra
El aumento de pómulos sin cirugía es un procedimiento de medicina estética que utiliza ácido hialurónico para realzar y definir los pómulos, proporcionando un aspecto más juvenil y armonioso al rostro. Este tratamiento es ideal para quienes desean mejorar el contorno facial sin recurrir a intervenciones quirúrgicas, logrando resultados inmediatos y naturales.
Con el paso del tiempo, es común que los pómulos pierdan volumen, lo que puede dar lugar a un aspecto cansado o envejecido. Mediante la aplicación de rellenos dérmicos, es posible restaurar ese volumen perdido o simplemente realzar los pómulos para mejorar la simetría y proporción facial.
Antes de realizar el procedimiento, se lleva a cabo una consulta personalizada para evaluar las necesidades y expectativas del paciente. Durante esta sesión:
No se requiere preparación especial, aunque se recomienda evitar el consumo de alcohol y medicamentos anticoagulantes en los días previos para minimizar el riesgo de hematomas.
El tratamiento consiste en la inyección de ácido hialurónico en la zona de los pómulos utilizando microcánulas o agujas finas. Este proceso:
El ácido hialurónico utilizado es un componente biocompatible y reabsorbible, lo que garantiza seguridad y resultados naturales.
Tras la aplicación, es posible experimentar una leve inflamación o enrojecimiento en la zona tratada, que suele desaparecer en pocas horas. Se aconseja:
Los resultados son visibles de inmediato y pueden durar entre 12 y 18 meses, dependiendo del tipo de producto utilizado y las características individuales del paciente.
Relleno de pómulos con ácido hialuronico
El tratamiento es mínimamente invasivo y generalmente bien tolerado. Puede aplicarse anestesia tópica para mayor comodidad.
Los efectos del relleno de pómulos con ácido hialurónico suelen durar entre 12 y 18 meses, dependiendo del producto y el metabolismo del paciente.
Sí, es común combinarlo con otros tratamientos como la rinomodelación o el aumento de labios para lograr una armonización facial completa.
Los efectos secundarios son mínimos y temporales, como enrojecimiento o hinchazón en la zona tratada. Es fundamental acudir a profesionales cualificados para minimizar riesgos.
El coste varía según la cantidad de producto necesario y el proceso. Se recomienda una consulta personalizada para obtener un presupuesto ajustado a tus necesidades.