Barcelona y Andorra
Se conoce como hipertrofia mamaria al aumento del tamaño de los senos siempre por encima de lo considerado normal. Este tamaño desproporcionadamente elevado de los senos provoca complejos, alteraciones en el comportamiento de las pacientes, que puede llegar a condicionar su forma de vida y su manera de relacionarse y, en fases avanzadas, problemas cutáneos debidos a la maceración de la piel.
Además, puede producir dolores de espalda e incluso alteraciones de la columna vertebral. Para evitar este tipo de situaciones se lleva a cabo una reducción de mamas (o mamoplastia reductora) que consiste en la modificación del tamaño y la forma de las mamas acorde a las características físicas y preferencias de la paciente.
Tipologia
Reducción/elevación con autoprótesis
Ingreso en clínica
24h
Duración
3h-4h
Recuperación
3 semanas
Antes de iniciar una intervención, el cirujano realizará una exploración de las mamas con el fin de analizar la forma y el volumen, y de esta manera ofrecer la técnica más apropiada para cada caso.
Entre otras consultas que el cirujano hará a la paciente, es muy importante tener en cuenta la medicación actual que se está tomando y si es una paciente fumadora (ya que el tabaco puede afectar de manera negativa durante la fase de cicatrización).
El objetivo principal de este tratamiento es elevar la areola/pezón al mismo tiempo que se reduce el volumen de la mama y consiguiendo el volumen y la forma deseada con unas cicatrices lo más desapercibidas posible. Existen muchas técnicas pero la elección final dependerá del diagnóstico en la fase previa. En este sentido, se tiene en cuenta desde la altura del pezón respecto al surco submamario hasta la separación que existe entre una mama y la otra. Según estos parámetros, las cicatrices pueden ser de diferente tipo: una cicatriz alrededor del complejo areola-pezón; una cicatriz como la anterior más una cicatriz vertical desde la areola hasta el pliegue submamario; las dos anteriores más un cicatriz curva en el surco submamario, quedando una cicatriz en forma de T invertida o “ancla” que recorrería dicho surco en mayor o menor medida. En cualquier caso, la cicatriz será una línea muy fina que quedará disimulada perfectamente en el pliegue submamario.
El Dr Daniel García Paricio realiza lo que denomina la técnica de la “autoprótesis” que consiste en utilizar el propio tejido interno de la paciente para rellenar la parte superior de la mama y del escote ( que en este tipo de pacientes está claramente disminuido) y garantizar el resultado satisfactorio durante más tiempo.
El Dr García Paricio a diseñado a lolargo de los años la técnica del "corchete" dérmico o "dermal bracket technique" que consiste en general una tira de dermis en el lateral de la mama para fijar su extremo, como un corchete, en la parte interna, de manera que actúa como un anclaje redondeando y estabilizando la forma de la mama. Esta maniobra se suele acompañar siempre de una liposucción del lateral de la mama o "cola" de la mama para estrechar su base y alargar el torso visualmente.
Tras la intervención, se sellan las heridas con unas tiras de material hipoalérgico que estabilizan la forma de la mama y que aislará la zona operada de los agentes externos durante la primera semana. Colocamos nuestro sujetador específico para este tipo de intervenciones, que se llevará aproximadamente entre 2 semanas y 1 mes.
Puede presentar algunos signos como hematomas o inflamación, pequeñas tiranteces y molestias en el movimiento de los brazos. El cirujano ofrecerá un tratamiento a medida para aliviar estos signos/síntomas.
Durante la fase de post-operación el Dr García Paricio le informará sobre las precauciones y curas que se deben llevar a cabo. El ejercicio físico suave se podrá iniciar a los 15 días e ir al gimnasio al 1 mes de la intervención.
Reduccion de mama
En caso de padecer alguna enfermedad que pueda interferir con el proceso quirúrgico o la anestesia se desaconsejaría la intervención. Es imprescindible realizar un estudio mamario previo con mamografía así como una exploración médica completa.
La mamoplastia de reducción podría estar contraindicada en aquellas personas consideradas grandes fumadoras, ya que el tabaco perjudica la circulación capilar y consecuentemente la cicatrización.
Como cualquier intervención quirúrgica, los riesgos pueden ser hemorragias, infección y complicaciones relativas a la anestesia. En cuanto a la mamoplastia de reducción, aunque el índice de complicaciones de estas intervenciones es bajo, los principales riesgos son:
Existe el temor generalizado a la retirada de suturas en intervenciones de estas características.
La evolución en la fabricación de las suturas y en las técnicas quirúrgicas han eliminado la necesidad de la retirada de suturas. Puntualmente se retiran algunos puntos estratégicos, pero siempre en número muy reducido (5-6 puntos por mama).
Mientras las cicatrices no estén del todo curadas, mejor no dormir boca abajo. Además deberá dormir con sujetador durante el periodo en que se usa como vendaje.
La paciente podrá tener movilidad normal a partir del día siguiente, pero no deberá realizar determinados esfuerzos o gestos, como por ejemplo peinarse, hasta que pasen unos días. Lo que sí queda restringido por la intervención es todo tipo de esfuerzo que repercuta directamente en el pecho. Por tanto levantar pesos, cargar maletas o coger un niño en brazos son ejemplos de acciones no recomendables hasta que la cicatrización se haya completado.
Al tener que desplazar la areola-pezón a cierta distancia de su ubicación inicial, se deben desconectar parcialmente lo conductos galactóforos, lo que puede provocar una reducción de la posibilidad de lactar. Si esto no sucede, la lactancia se llevará a cabo sin ningún tipo de problema.
La paciente podrá depilarse a la semana de la intervención.
Aunque las cicatrices se disimulan mucho y quedan perfectamente ocultas con el sujetador más pequeño, nunca desaparecerán por completo. Para que el sol no afecte o perjudique la cicatriz, deberá pasar al menos un año.
Los drenajes linfáticos le serán prescritos para empezar a la primera semana de la intervención. Los puede realizar en nuestra clínica o buscar un centro acreditado; pero lo fundamental es que los realice. Se recomiendan de 8 a 10 sesiones (2 a la semana). Este tipo de drenajes hará que el proceso de curación se acelere, disminuyendo las molestias y la necesidad de calmantes. Hasta que las heridas no estén completamente cerradas (unos 15 días) no es recomendable utilizar en las sesiones de drenajes aceites ni cremas muy fluidas.
La fiabilidad de las mamografías es la misma. Deberá seguir la frecuencia habitual que le marque su ginecólogo.
Depende del tipo de trabajo que realice. Si el trabajo es de despacho o similar, podrá incorporarse a los 10 días después de la intervención. Para trabajos que exigen movimientos o esfuerzos que afectan al pecho es conveniente esperar que pasen de 15-20 días.