Barcelona y Andorra
La reconstrucción nasal fue de las primeras cirugías reconstructivas conocidas, existen referencias en los papiros egipcios en el 2200 a.C.
Por tratarse de una estructura tridimensional compleja, de difícil reconstrucción, existen numerosas técnicas quirúrgicas que combinadas con sensibilidad y habilidad aportan los recursos para elaborada tarea de recrear la estructura perdida.
Valorado el defecto a reconstruir, se optará por un colgajo local de cobertura, o en caso de grandes pérdidas, colgajos pediculados como el frontal, asociado a injertos de cartílago. El cartílago nos aporta la estructura, manteniendo la forma nasal.
La cirugía reconstructiva nasal es un procedimiento que permite restaurar la forma y función de la nariz tras traumatismos, intervenciones previas, malformaciones congénitas o resecciones tumorales. En la clínica del Dr. García Paricio abordamos esta intervención con una visión integral, que combina precisión quirúrgica, enfoque estético y mejora funcional, respetando la identidad facial de cada paciente.
Incluso en casos más complejos, necesitaremos las técnicas de microcirugía para aportar tejidos a distancia y obtener cobertura interna para las fosas nasales, cuando esta también está afecta.
El proceso comienza con una valoración clínica y fotográfica completa. Analizamos la anatomía nasal, la funcionalidad respiratoria y las posibles secuelas estructurales o cicatriciales. Se realizan estudios como TAC, rinomanometría o endoscopia nasal si se considera necesario.
Durante esta fase recibirás indicaciones individualizadas sobre cuidados previos, recomendaciones médicas y hábitos a evitar antes de la intervención. El objetivo es garantizar una cirugía segura y unos resultados funcionales y estéticos óptimos.
La reconstrucción nasal puede implicar injertos de cartílago (propios de la oreja, costilla o tabique), reconstrucción de tejidos blandos o remodelación del dorso y punta nasal. Según el caso, se optará por técnica abierta o cerrada.
La cirugía se realiza bajo anestesia general y tiene una duración de entre 2 y 4 horas, dependiendo de la complejidad. En algunos casos, se requieren varias fases quirúrgicas para lograr una restauración completa. El objetivo es recuperar tanto la armonía estética como la función respiratoria.
El postoperatorio requiere controles periódicos y una recuperación progresiva. Puede aparecer inflamación, hematomas y congestión nasal, que se resuelven en las semanas posteriores. En algunos casos se indica el uso de férulas nasales internas o externas.
El resultado se va consolidando en los meses siguientes, y suele apreciarse de forma progresiva en cuanto la inflamación disminuye. La respiración mejora gradualmente, y el aspecto externo recupera su equilibrio con el resto del rostro.