Vaginoplastia
Recupera la estructura vaginal con una intervención que une precisión quirúrgica, sensibilidad estética y respeto por tu historia.
La vaginoplastia reconstructiva es una cirugía que permite restaurar, crear o remodelar la anatomía vaginal tras partos complejos, malformaciones congénitas, procesos oncológicos, disforia de género o intervenciones previas. En la clínica del Dr. García Paricio abordamos este tratamiento con un enfoque humano, individualizado y técnico, que prioriza la funcionalidad, la estética y la vivencia emocional de cada paciente.
Teniendo en cuenta que los genitales son zonas anatómicamente complejas, para realizar una cirugía de reconstrucción exitosa, hay que tener en cuenta los aspectos estéticos, estructurales y de funcionalidad.
A pesar de los controles ginecológicos, el cáncer de vulva y vagina siguen estando presentes en nuestro entorno. Las cirugías oncológicas de resección de estos tumores muchas veces conlleva la amputación de la zona genital femenina precisando de una reconstrucción vulvoperineal o vaginal.
La cirugía plástica permite hoy en día conseguir paliar las secuelas de este tipo de cirugía obteniendo la normalización morfológica y funcional de esta zona anatómica.
Cada paciente requiere una evaluación íntima y personalizada. Analizamos la anatomía existente, el motivo de la reconstrucción (quirúrgico, congénito o transicional), el estado del suelo pélvico y el objetivo funcional y estético.
Durante esta fase se solicitan estudios ginecológicos, análisis preoperatorios y, si procede, apoyo psicológico o de otros especialistas. Recibirás indicaciones detalladas sobre higiene íntima, cuidados previos, alimentación y medicación. El acompañamiento comienza desde la primera consulta.
La técnica quirúrgica se adapta al caso: desde una reparación de estructuras vaginales (como en episiotomías extensas o estenosis), hasta la construcción completa del canal vaginal mediante tejidos autólogos o colgajos, en casos de vaginoplastia trans o reconstrucción congénita.
La cirugía se realiza bajo anestesia general y puede durar entre 2 y 5 horas. En la mayoría de los casos, no requiere ingreso prolongado. El objetivo es lograr una vagina funcional, sensible y estéticamente armónica.
La recuperación incluye un seguimiento muy cercano. Durante las primeras semanas se indican cuidados locales, uso de dilatadores vaginales (en algunos casos), analgésicos y reposo íntimo.
La sensibilidad, la funcionalidad y la integración del tejido se desarrollan progresivamente. El resultado final suele ofrecer una recuperación completa de la estructura vaginal, con impacto positivo en la autoestima, la intimidad y la calidad de vida.